Para mi no hay mejor día que cuando voy a los cenotes, en especial al pueblo de Homún, y ¿qué mejor aún que con tan buena compañía como la de Maru?
Un día normal, excelente para ir a nadar a los cenotes, todo comenzó bien, salimos temprano, caminamos por el centro y de camino al colectivo compramos algo para comer, por suerte no tuvimos que esperar mucho y el llegamos pronto a Homún.

Comenzamos visitando Pool-Uinic, como era de esperarse, por la hora y por el día, fuimos los primeros en llegar y tuvimos el lugar para nosotros un buen rato, hasta que llegaron otras personas, que justo habían llegado en el mismo colectivo que nosotros, pero por algún motivo se demoraron en llegar al cenote.

Un rato más, y continuamos al cenote Tza-Ujun-Kat, este cenote es más complicado de encontrar sin gente, es más grande y conocido por lo que es raro cuando llego y está vacío, aunque solo habían unas pocas personas, entonces todo bien 😁, nadando por aquí y por allá, tomando fotos por aquí y por allá, grabando videos por aquí y por allá... un día normal.

Llegamos a Santa María, el tercer cenote del día, convencí a Maru de ir a ver el cenote pequeño, pasando la puerta maya y la sección de la gruta pequeña y sin luz; por momentos parecía que no quería seguir pero finalmente ¡si llegamos, nos metimos al agua y llegó el momento de tomar la selfie! 🤩

Por seguridad siempre llevo mi teléfono colgado al cuello, pero la cuerda es un poco corta y para tomar la foto me lo quité del cuello, unas cuantas fotos y listo 😋 hasta ahora si que había hecho excelentes fotos con Maru y videos bajo el agua que eran buenísimos...

Para mantener el teléfono fuera del agua lo pongo en mi hombro, si se resbala, no hay problema, lo tomo y lo vuelvo a poner allí o sobre mi cabeza 🤪 esta vez no fue diferente lo puse sobre mi hombro y platicábamos, de repente sentí que se resbalaba pero no me alarme mucho, ya que a veces pasa, sin embargo esta vez, sentí que caía más de lo normal, al querer agarrar la cuerda ya no la alcancé y solo veía la luz encendida yendo cada vez más y más profundo 😳 y allí fue cuando me di cuenta: no me había vuelto a poner la cuerda en el cuello después de tomar las fotos 😱

Y seguía cayendo, y luz se alejaba, hasta que finalmente se apagó y todo quedó a oscuras, totalmente oscuro, no se veía ni mi nariz... ¿¿y ahora??

Por suerte Maru mantuvo la calma muy bien, y ella también había traído su teléfono a la gruta, solo que lo había dejado un poco atrás para que no se mojase, así que solo era cuestión de volver atrás un poco y encontrar su bolso, en total oscuridad... ¡fácil! ¿no? 😅

Un par de minutos más y ya teníamos luz de nuevo, caminamos hacia el área iluminada y decidimos continuar al segundo cenote dentro de la gruta, ya yo sin mi teléfono. No lo podía creer... no podía creer mi estupidez... pero ¡hey! Así pasa cuando sucede, ¿no?

Saliendo de la gruta de Santa María visitamos un cuarto y último cenote antes de tomar el colectivo de regreso a Mérida. Un poco triste por todas las fotos y videos del día que había perdido, pero bueno, Maru me prestó su cámara DSLR así que no estuvo tan mal, tenía con qué entretenerme 😂😂🤣

Finalmente regresamos a Mérida y caminamos por el centro haciendo tiempo para ver el videomapping de la Casa de Montejo, pero al final comenzó a lloviznar y decidimos regresar a casa, aunque mientras esperábamos el camión dejó de llover y probablemente no se haya cancelado el evento después de todo... bueno, nunca lo sabremos 😂🤣

Y así es como a partir de hoy, y hasta nuevo aviso, estaré sin teléfono... Así pasa cuando sucede.... por todo esto y más, la foto de esta entrada es cortesía de Maru, y si, soy yo el que aparece grabando videos para mi instagram tv en la foto 😭

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